lunes, 21 de febrero de 2011

La Musa Desnuda

Musa eterna de celestiales ropajes
Sensualidad infinita de sabor ilegal
De tu dorado pedestal nunca bajes
No mortifiques de nuevo a este inútil mortal

Tantas veces hecha carne
Prisión de piel y de hueso.
Tantas veces hecha polvo
Mansión de futil recuerdo.

Implorando a gritos tu presencia
divina y sensual majestad
en susurros de estridencia
a tus manos doy potestad

Arranca esta vida vagabunda
y tórnala de nuevo a su celda
líbrame de la necedad inmunda
de remover de tu cuerpo una prenda

No dejes que navegue en tu fuego
Ni permitas que tus pechos descubra
Ni tus caderas entregues, te ruego
Acompáñame en mi eterna penumbra

Inspírame como siempre la tristeza
o regalame unas líneas más de alegría
pero no vuelvas en terrenal pobreza
no alimentes de nuevo mi melancolía

Quédate en tu cielo dulce angel bello
Mantente lejos de mis ansias de hombre
porque desesperado rompería el sello
y voraz te pondría un cuerpo y un nombre

Pues cada beso, y cada caricia
que pueda darte en cada querella,
cada prenda que desate con pericia
es tu desnudez reflejada en ella

Es prematura y dolosa puñalada
que asesto en mi maldito ser
Pues Musa etérea! tu esencia soñada
termina siendo una desleal mujer.

AnFeG

domingo, 18 de julio de 2010

Pasos

Mi pie derecho,
mi pie izquierdo,
un paso.

Un paso largo,
otro paso corto,
varias calles.

Momentos insignificantes,
actividades insulsas necesarias, metaforas del tedio y paradojas de lo absurdo.

Un saludo va, un suspiro viene,
mientras tanto, preso de su centro, el segundero fracasa en su escape, y su convulsión solo sirve para acortar la distancia.

Al fin!
Tu pie derecho y mi pie derecho,
tu pie izquierdo y mi pie izquierdo,
y voy dando pasos siderales,
y el segundero tranquilamente resignado disfruta la quietud
y tus labios eclipsan mis hastíos
y me dejas con besos suspensivos...

Mi pie derecho donde estuvo mi izquierdo,
mi pie izquierdo donde estuvo mi derecho,
y deshago mis pasos, y empaco mi dicha... hasta la próxima.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Esbozo de libreto o tal vez, más desvaríos (frag)

[...]Pero cómo puedes ser?
Cómo puedo ser?
y como carajo podríamos ser? si no estamos!
aunque al parecer tu eres y estás con alguien más!!![...]

[...]Perdidamente es un muy buen adverbio!
se diría que puede describir muchas cosas sobre mí
como que estoy perdidamente enamorado de vos
o que perdidamente me embriagaría en la miel de tus labios
o que estaría perdidamente inmerso en todas tus curvas
pero...
por alguna razón,
siento que estoy perdidamente sólo.
Ya sin vos,
sin tus besos... ni tampoco tus curvas perdidas.[...]

[...]Pero escúchame!
las cosas no son así, creeme, son peores...

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... y qué pretendes?
viniendo a mi con tu vestido de nube,
presumiendo tu cabello volcánico y desdeñando mis anhelos de quemarme!
que buscas revolviendo lodosos recuerdos?
esculpiendo mi desprecio y
maleando mi tristeza.
No te soporto más...
toma tus cosas,
empaca todo en tu maldita y sádica mirada
empaca todo menos mi alma,
la que por fin tengo el valor de recuperar.
No olvides tus caderas mediterráneas, ni tus senos tropicales
empaca con cuidado tu piel ignea de erupciones pasionales
dobla bien tus pestañas de ninfa seductora
y presta especial cuidado a mi cuerpo maltrecho,
bohemio y embalsamado
en el sudario de tu recuerdo,
no te olvides de este cadaver que retorna a la vida cada vez que sonríes...

[...]Por supuesto que te quiero!
¿Por qué habrías de pensar algo distinto?
Yo te quiero... como quiero a mis zapatos...
Sabes muy bien que no puedo vivir sin mi colección.

Asi que eso soy yo para vos?
Como un lujo?

Lujo?, ciertamente no... yo diría: un antojo.
Pero no te sientas mal, aún eres un buen antojo.

Por qué haces esto?

Yo no estoy haciendo nada extraño, tú querías la verdad, asúmela!

... y no es extraño ver a aquel hombre caminando siempre bien abrigado, aun en los dias soleados, porque se averguenza de que la gente vea en su pecho, un corazón desfigurado...

domingo, 2 de agosto de 2009

Escenario del horror

Llegando... llegaste... te miré de frente.
y como te extrañé!.

A la Bella que me quita el sueño para ponerme a soñar.



Humo!


Parecía humo lo que salía por debajo de la puerta de aquella habitación, un humo espeso, denso, pesado. Un humo lento y grisáceo, ya no parecía humo, pero pareciese que ceniza flotaba en su paso. En realidad era bruma, una bruma especial, una bruma ajustada, con precisión, con complicidad del entorno, un sentimiento de justicia en la habitación complementaba el escenario.

Con tanta desolación en su interior, y un corazón ardiendo sin consumirse en las llamas de su pasión, la escena ameritaba un poco de penumbra, la lámpara del nochero no era suficiente, algo raro había en la habitación, algo tan fuerte…

Una idea?

Dudablemente

Un sentimiento?

NO!, muchísimos.

También un frío espeluznante decoraba el ambiente, como si el aire fluyera acompañado de minúsculas agujas, tan pequeñas que pasaban de largo por mi cuerpo, dejando el frío y el ardor de ser atravesado por la punzante necesidad de verla.

La melancolía ponía paños de agua tibia sobre mi frente, y la nostalgia enjugaba mis sollozos. La desolada fiebre se apoderaba de mis ánimos, y una desesperada y repitente melodía taladraba insistentemente mi tranquilidad, era una escena de horror, como en una película de Hitchcock, o como en un relato de Poe, mi habitación era el lugar del siniestro, de la tragedia, el horrible crimen tenía lugar una y otra vez, la horripilante historia ilustraba mi peor pesadilla. En medio de la desolación, mi cuarto creyó conveniente agregar elementos a la escenografía, y con bruma, frío y penumbra manifestó la peor escena de terror:

Estoy sólo, encerrado, y al mismo tiempo liberado. Tristemente liberado de la prisión de máxima comodidad de sus brazos, y desahuciado de la inexorable condena de sus labios, y maldiciendo al aire protagonizo la terrorífica historia:

Otra noche Sin Ti

jueves, 25 de junio de 2009

Desvarío VI (Labores en labor del laburo)

Palabras insensatas, expresiones vacías, sombras y. . . Desvaríos.
estás seguro de querer escribir eso?
- Claro ¿por qué no?
y vas a publicarlo?
- Seguro, la gente merece tanto como yo, molestarse con estas... líneas?.
jajajajajaa, dialogos internos exteriorizados, desvaríos.

NO LO DISFRUTEN!


Caminaba cabizbajo, con el peso del tedio en sus parpados, la aplastante derrota sobre sus hombros, con la maldicion impronunciada entre los labios y la sensación de haber perdido un pulmón a las malas.
Respiraba hondo, o al menos trataba, pero el aire era tan denso, tan pesado, como todo su entorno, la gravedad de su fracaso aplastaba su voluntad, pero no su ímpetu. El mundo le resultaba insignificante, ahora que lo habían despreciado, podía descargar su desprecio por cualquier ser patético que se cruzara en su camino, caras, sonrisas, hipócritas, desgraciados, obsoletas piezas de maquinaria barata, despreciables frutos podridos de arbustos putrefactos, por nombrar algunos elogios.
Su alma, ahora completamente invadida de deshechos, excretaba lo más oscuro de su desprecio, y al pasar por un centro comercial:
¡que mierda, gente!
Volteó su mirada hacia un horrible artefacto cotidiano, sucio, pálido, atragantado con un infeliz ser que gritaba: "¡Taxi libre, Taxi libre!" y mientras murmuraba improperios y apuñalaba con sus ojos aquel pedazo de escenografía, continuaba con su examen hasta que se miró a si mismo en el vidrio de la ventana trasera del empolvado vehículo. Admiró con cuidadoso detalle su ceño fruncido, sus labios resecos, ausentes de palabras audibles, amargos, escasos de algún sonido dulce, las ojeras, y la brillante y poco a poco más arrugada expresión, todo bien maquillado por el efecto polvo-sepia artificial del asqueroso vidrio.
Con paso calmado pero mecánicamente constante, ahora la mirada fría, como su corazón, que no latía con tanta fuerza, el desprecio a lo ajeno, se convertía en tristeza. Mil cosas retumbaban en su mente, tribulaciones, punzaban en las sienes, y laceraban en la nuca como un serrucho oxidado, auto acusaciones, consuelos superfluos, abatimiento personal, su batalla era consigo mismo, los demás, solo eran muertes casuales.
Finalmente, después de discutir tanto con su pútrido ser, contaminado de oscuridad, o debo decir bien alimentado, hambriento de bohemia, se detuvo. Se detuvo, dejó de conjugarse por un momento y simplemente se detuvo, su tiempo cesó de parpadear por unos instantes, por escasos momentos "el segundo detuvo su marcha", puso su frente en alto, la puso tan en alto, que pudo mirar al mundo por encima de su hombro izquierdo y con la más despectiva actitud proclamó:
- Ustedes perdonarán, de alguna forma, si así lo desean, mi prepotencia.
- Ustedes me excusarán, de ser necesario, la poca decencia.
- USTEDES CALLARÁN! Si les da la gana! mientras digo lo siguiente:
- No son dignos de mí, no son dignos de ustedes mismos siquiera, no son... SON nada!.
Pero bueno, al fin y al cabo me importa un bledo, no los conozco a todos, ni los quiero conocer.
No perdonen que les presuma mi melancolía, no disculpen el desprecio, no quieran las paces conmigo.
NO PIENSEN que quiero llamar la atención, tan sólo porto con gallardía mi maldita otredad, mi desafortunada singularidad.
Pero tampoco ignoren la alevosía con la que los detesto y realizo mi desprecio, me reservo el derecho de la hipocresía, así como el derecho de admisión a mis penumbras.
Tengo el derecho y el deber, no de estar triste, sino de serlo, cuando me da la gana, sólo quiero que sepan, que no dejaré que supriman mi estandarte, vuelto añicos ya, de ser feliz o infeliz por mi cuenta y ahora que tengo su atención la cual no me importa si me arrebatan, les pido, que se larguen!
Después de estas palabras que nunca pronunció, pero gritó con toda su alma, aquel hombre, descendió del estrado emocional, tomó su portafolios, y tocó la siguiente puerta:
"Buenas tardes, vengo a la entrevista"
(otra puerta, otra vez)

martes, 9 de junio de 2009

Rehabilitación

...y cansado de ser feliz,
de ver su mundo ideal
de sublimar su carne
de fundir sus huesos
de ser tan etéreo como su alma
a la que acariciaba como a un minino.
alejó a su amada,
y arrojando su delicado cuerpo cilíndrico
se despidió de sus hipodermicos besos
y se resignó a vivir...

jueves, 21 de mayo de 2009

Temor

Tengo miedo de mirarte a los ojos
y perderme para siempre en tu mirada.

Tengo miedo de respirar tu dulce aliento
y ahogarme con la brisa de una fresca mañana primaveral.

Tengo miedo de saborear la ambrosía de tus labios
y desvanecerme en el néctar de tus besos.

Tengo miedo de abrazarte con fuerza
y sentir explotar mi corazón dentro de mi pecho.

Tengo miedo de acariciar tu piel de terciopelo
y quemarme con el fuego de tus deseos.

Tengo miedo de esculpir tu cuerpo con el mio
y morir contigo en el éxtasis del más intenso de los orgasmos.

Temo esto y mucho mas...
Lo temo y lo anhelo,
y temiéndolo,
felizmente corro el riesgo
de ser eternamente tuyo...

Desvarío V (Hace tiempo)

Atormentado
Por una multitud de demonios concebidos,
Por mi mente divagante,
en la penumbra deliciosa
de una desolación tranquilizante,
atónito, despierto,
y me hallo frente a las puertas del infierno,
la duda paralizante me asalta:
Acaso estoy entrando?
o será que estoy saliendo.

martes, 7 de abril de 2009

Desvarío IV (Niebla en el Bar)

Tan solo desearía que estuvieras aquí.
Te extraño tanto...
Extraño el sabor de tus labios
extraño el aroma de tus cabellos
y la luz de tu sonrisa que ilumina este bar desolado
extraño las mariposas que revolotean sobre mi cabeza cada vez que te veo
extraño el frío que congela mi cuerpo cada vez que estás cerca
tambien las frías gotas de sudor que recorren mi frente
como pequeños diamantes afilados.
Te extraño bella mía desde hace ya mucho tiempo
te extrañé ayer y te extrañaré mañana.
No se cuanto más pueda soportar sin verte
Extraño todo lo que eres y lo que no
pero la esperanza se desvanece
tan rápido como este efímero cigarrillo entre mis dedos
si pudiera dejar de anhelar tu cuerpo de esta forma
si por tan solo un momento errante
te manifestaras cual fantasma de repente
y me sorprendieras con voz candida diciendo:
"Hola!, Encantada de conocerte."
mandaría todo esto al carajo y empezaría a extrañarte.
Te extraño tanto...
Tan solo desearía que estuvieras aquí.